La mochila emocional
Seguramente, como la mayoría de las personas, has sentido en algún momento de tu vida esa mezcla de rabia, dolor, impotencia, desilusión, ira, y frustración con tu pareja u otra persona allegada que es importante para ti. Pero, en vez de comunicarle tú enfado y dolor te lo has guardado y eso te causo un resentimiento hacia esa persona.
Te propongo un ejercicio: Coge una mochila y pon adentro de ella una patata por cada persona a la que le guardas resentimiento. Por una semana lleva esa mochila de patatas contigo a todas partes, estando muy pendiente de no dejarla en ningún sitio o perderla. Observaras que las patatas se ponen mustias y con el tiempo hasta darán mal olor. Sentirás que es bien incómodo llevar contigo esa mochila de peso y mal oliente a todas partes.
Algunas personas, quizás tú seas una de ellas, tienen patatas pudriéndose en su mochila emocional y están pagando un gran precio por mantener el resentimiento por algo del pasado y, como bien sabemos, el pasado ya pasó y no podemos hacer nada para cambiarlo. Pierdes tu tiempo y te amargas pensando en qué habría sido mejor o diferente si esa persona no te hubiera hecho lo que te hizo. Y, ¿cambia algo? construyes un muro emocional que te lleva a un estanque de crecimiento personal, que en muchas ocasiones te impide seguir adelante con tu vida. A menudo, esa actitud te lleva a estancarte e impide que confíes.
¿Y qué logras?, ¿cambias algo? Dejas de tomar decisiones por ese sentimiento y en momentos de soledad te encuentras revisando los hechos, y te llenas de dolor y rabia arruinándote ese momento de tranquilidad y paz. Y yo te pregunto: ¿Cuánto tiempo de tu vida dedicas a ese sufrimiento? Diciéndote: “Ese culpable”, ¡que tanto daño me hizo! Y lo que quieres es que esa persona, sienta el dolor que tú sientes. Y tú sigues sufriendo..., y la otra persona, en ocasiones ni se entera, y si lo hace quizás ya tiene suficiente con su propio dolor, con su propia amargura. La falta de perdón es un sentimiento poderoso y autodestructivo que nos carcome a diario y al final acaba amargándonos haciéndonos sentir hasta odio con nosotros mismos.
En ocasiones, nos negamos a perdonar porque pensamos que el perdón es un regalo que le damos a la otra persona, pero en realidad es el mejor regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos, ya que los que mas nos beneficiamos somos nosotros. Perdonar no significa que justificas o apruebas el comportamiento de la otra persona, ni que lo excusas, o que te vas a reconciliar con la persona, o que vas a olvidar lo que te hizo. ¡No, hay heridas que no se olvidan! Lo que si lograrás con el perdón es liberarte del dolor para seguir adelante con tu vida. Y cuando pienses en la persona o situación que tanto daño te causó, te pondrás triste y quizás hasta llorarás pero no sentirás esa mezcla de rabia, dolor, impotencia, desilusión, ira y frustración que sentías antes.
Admite que estas resentido, identifica la causa de tu resentimiento y empieza tu proceso de perdón, de esta manera te sentirás libre y podrás decir adiós a ese rencor reprimido llamado resentimiento.


